Presentado el nº 36 de la revista Estandarte

277
Álvaro Cano, en un momento de su presentación junto al hermano mayor y el primer teniente hermano mayor de la cofradía.

La cofradía presentó este pasado jueves el nº 36 de la revista Estandarte, órgano de difusión oficial correspondiente a la Cuaresma de 2021. En un acto celebrado en la sala de juntas de la casa hermandad, cumpliendo con todas las medidas de seguridad y aforo, el hermano de la corporación y estudiante de Periodismo Álvaro Cano fue el encargado de desgranar los contenidos de esta publicación tan especial. A continuación, reproducimos de manera íntegra el texto de la presentación:

Hace ya unas semanas -que por cierto este año han pasado más rápido de lo habitual- volvía a repetir lo que ya he aceptado como mi ritual de entrada al tiempo de preparación de la Semana Santa. Como cada año, una tarde cualquiera de febrero inauguraba la cuaresma recorriendo el barrio de la Trinidad para colocar en sus parroquias y negocios la convocatoria de cultos para el Quinario de Jesús Cautivo. Curiosamente fue esa misma tarde cuando el hermano mayor me ofreció ser el presentador del número 36 de la revista Estandarte. Ni siquiera lo había meditado cuando le dije que sí, y entre negocio y negocio ya iba imaginando con qué palabras empezaría esta presentación.

Fue en una farmacia de Gálvez Ginachero donde encontré la respuesta. Allí, en aquella farmacia de la avenida que conduce hasta el Hospital Civil, comprendí por qué era necesario este número de Estandarte. Como en cada negocio, pedí permiso para pegar en su puerta una de las convocatorias, y con la misma ilusión -o incluso con más- que otros años, me dijeron que sí. Tras el mostrador, una chica atendía a una señora mientras a su lado otros dos trabajadores miraban como sería el cartel que iba a pegar. No pude escuchar con atención lo que comentaban, pero sé perfectamente de lo que hablaban. Ella, un poco descolocada, preguntó algo así como que qué era lo que iba a pegar si este año no había Semana Santa. Él le respondió, y en tan solo seis palabras fue capaz de explicar la verdad del Cautivo en este año tan desastroso: “La fe sigue en las calles”.

Y así es. Para muchos -sobre todo para aquellos que no tienen amplitud de miras y no son capaces de ver las cofradías más allá de una procesión- en un año sin Semana Santa en las calles no hay necesidad de hacer carteles, pregones, revistas o cualquier otra cosa que no implique tocar una campana. Y para nada esto se ajusta a la realidad. La cofradía debe permanecer viva. Puede que los capirotes no hayan llenado las calles, pero el Cautivo y la Trinidad sí lo han hecho. Y si los titulares han salido, la hermandad también ha de hacerlo. Por eso, Estandarte, como ya lo hizo el cartel de Cortés del Pueblo, debe publicarse un año más en representación de nuestra cofradía.

Dice Ignacio Castillo, nuestro hermano mayor, en la carta con la que se abre este número, que las cofradías no son, ni mucho menos, inmunes a lo que ocurre en la sociedad, sino que son, ni más ni menos, que un reflejo de la misma. Por eso, en un año en el que no podíamos hablar de bambalinas de oro rozando los balcones, claveles acariciando los dedos de unas manos atadas, capirotes que llenan avenidas, reencuentros en las calles del barrio, sudores que mojan el hierro de los varales o sonidos de cornetas que se pierden por los callejones, decidimos dar la voz a los miembros de la sociedad que constituyen entre todos ellos esta cofradía.

No hace falta abrir la revista para ver cómo el Cautivo estuvo entre nosotros durante tres meses de confinamiento. Una estampa arrugada, una vela casi consumida, un pañuelo bendecido… De la forma que fuese, el Cautivo y la Trinidad estuvieron -y siguen estando- en las calles, en los hogares y con más fuerza que nunca, en los hospitales. Y es que, aunque después de un año pueda sonar a tópico, en esta revista había que hablar de la pandemia. Sin desmerecer el trabajo de los profesionales de la salud, creo que es justo decir que nuestros titulares también han estado en la primera línea de batalla contra este

virus. A ellos acudimos cuando el miedo nos pudo, y quizás solo ellos nos dieron la esperanza para encontrar alguna luz en este camino de angustia, soledad y temores.

Por nuestra vinculación con el ámbito sanitario era obligatorio hablar de la presencia divina del Cautivo y la Trinidad junto a aquellos que peor lo pasaron. Como estuvimos encerrados no pudimos verlo con nuestros propios ojos, pero mucho antes de que fuesen trasladados a la parroquia de la Amargura, el Cautivo y la Trinidad ya abandonaron San Pablo, porque los pasillos de hospitales, las salas de espera y de descanso, el interior de las ambulancias, las UCIS y los hospitales improvisados eran y son ahora las naves de su nuevo templo.

Así lo deja ver Miguel Gutiérrez, que en su experiencia como sanitario no le asusta afirmar que el Cautivo es el médico de Málaga. Él mismo ha comprobado como los hospitales son la capilla más verdadera que da culto a Jesús Cautivo. Él vio como a veces las estampas que coronan las camas de UCI o las medallas con su figura son más curativas de lo que podríamos imaginar. Laura, Dolores o don José son solo alguno de los ejemplos de aquellos devotos que en las tinieblas de la enfermedad, encontraron la luz que irradia el Cautivo.

La misma luz que daba la vela de la candelería de la Virgen de la Trinidad que cada tarde encendía Priscila durante su cuarentena de más de un mes. Esta vela le regalaba la misma compañía que le hizo a Juan la placa con la imagen del Cautivo que pidió que le llevaran al hospital. El Cautivo ha sido el refugio de muchos contagiados que, si no hubiese sido por su fe, quizás no hubiesen conseguido las fuerzas para seguir adelante. Porque entre las batas de los médicos, hay un doctor que viste túnica blanca. En estas páginas encontramos algunas de esas historias que solo serán una leve pincelada de todas aquellas que quedarán sin contar.

El Estandarte de este año encierra verdad. Verdades como la mucha falta que hacen nuestros titulares en estos tiempos. Esa verdad de la devoción al Cautivo y la Trinidad que Salvador Gil, párroco de la iglesia que nos acogió durante las obras de San Pablo, pudo contemplar al convertirse la parroquia de la Amargura en un centro de peregrinación de devotos y fieles. Verdades como que tras rezar ante nuestros titulares en un espacio amplio y en el que eran protagonistas, se reafirma la idea de que el Cautivo y la Trinidad no están en el sitio que merecen y que sus devotos necesitamos. Verdades como que los grandes iconos devocionales de Andalucía, España y el mundo reciben culto en los altares mayores de sus templos propios menos el Señor de Málaga. Verdades que yo mismo me he atrevido a expresar en un artículo en el que me pregunto si algún día se cumplirán los sueños.

Pero también se da voz a aquellas verdades no tan evidentes. Suspensión de actuaciones, falta de recursos económicos, ausencia de protocolos a seguir, cese de los ensayos… la triste situación que viven nuestras bandas a causa de la pandemia. Las formaciones musicales se han sentido en este periodo de crisis sanitaria y económica como las grandes olvidadas. En Andalucía son un sector importante que hace una gran labor social sobre todo con los jóvenes, y en este periodo, las restricciones horarias, de movilidad y en el número de reuniones les ha impedido, independientemente de la falta de actuaciones, continuar con su actividad musical. A pesar de ello, los músicos de esta cofradía, de los que tenemos que estar tremendamente orgullosos, han sabido buscar el lado positivo y en

estos tiempos duros han apostado por afianzar sus lazos de amistad haciendo honor al nombre de hermandad.

Este año, Estandarte es hermandad. Esa es la idea general con la que acabará cualquiera al leer el artículo de Samuel Quintero. Aunque parezca algo de locos, en esta cofradía se respira hermandad. O al menos, esto es lo que sintieron los músicos, nazarenos u hombres de trono que en este artículo exponen los sentimientos del Lunes Santo de 2020, día en el que debíamos realizar nuestra estación de penitencia. “Durante todo el día, los hermanos de la cofradía nos brindamos nuestro apoyo a través de mensajes” cuenta Marina. Carmen recuerda que todos nos apoyamos y consolamos mutuamente, y Antonio está seguro de que siguiendo lo que Él nos dijo, todos nos mantuvimos más unidos que nunca.

No me atreveré a decir que la cofradía está más viva que nunca, porque sería ilógico hacerlo en un día en el que las escaleras de esta casa hermandad deberían estar llenas de hermanos que vienen a recoger sus túnicas. Pero tampoco puedo decir que la cofradía haya quedado parada. Sus puertas habrán permanecido cerradas, pero la actividad jamás paró a pesar de las condiciones. El diario trinitario es la prueba de ello: más de 40 fechas destacadas en un año 2020 marcado por las limitaciones. Veneraciones, cultos, Misa al Alba, presentaciones, recogida de túnicas y un largo etcétera en el que destaca sobre todo la gran labor social que ha desarrollado la cofradía.

En la carta de nuestro director espiritual, José Manuel Llamas nos invita a que cumplamos con nuestra labor como cofrades, y sobre todo como cristianos, y que reunamos todo nuestro esfuerzo en avivar la piedad popular y en servir a todos con un corazón abierto. Por eso, en el año de la pandemia, la cofradía ha priorizado los trabajos de su Bolsa de Caridad que ha repartido un total de 17 toneladas de productos básicos a las familias desfavorecidas, como se recoge en el artículo sobre la incansable labor de ayudar al prójimo.

Este Estandarte pasará a la historia como el Estandarte que reúne los acontecimientos más atípicos que ha vivido nuestra cofradía. Para empezar, una pandemia que, aunque no es nuevo para la historia de la humanidad como lo muestra Elías de Mateo en su artículo sobre la gripe de 1918, el antecedente de la Covid-19, sí lo ha sido para la sociedad actual.

Pero gracias -o más bien por culpa de esta pandemia- la cofradía ha vivido hechos que jamás podríamos haber imaginado: nuestra particular misa de nazarenos volvía al interior del templo. Una Misa del Alba en la que, como escribe nuestro párroco: “la soledad de la pequeña capilla del Cautivo y la Trinidad se convirtió en el refugio de miles de almas que asistieron telemáticamente a una Misa del Alba que, si bien ninguna otra incertidumbre habría podido interrumpir su corta historia, la pandemia tampoco pudo con ella”. Gracias al trabajo incansable de algunos hermanos y el compromiso de las televisiones, la Misa Al Alba fue retransmitida por Trece TV, Canal Sur, PTV, 7TV y Canal Málaga, y también vía streaming en las ediciones digitales del Diario Sur, La Opinión de Málaga, y el portal cofrade El Cabildo, con un éxito latente en las redes sociales al convertirse el hashtag #MisaAlAlba en trending topic nacional desde los primeros minutos de su retransmisión.

Otro hecho histórico que se recoge en este número es la reforma del trono de Nuestro Padre Jesús Cautivo tras casi 40 años de espera. En la revista se analiza profundamente la intervención llevada a cabo por Enrique Gonzálvez y los Hermanos Delgado bajo

diseño de Salvador de los Reyes, para enriquecer la obra de Seco Velasco. Y en este artículo podrán ver e informarse sobre aquellos detalles que seguro han pasado desapercibidos en el salón de tronos durante estos días atrás.

Como no podía ser de otra manera, y para que siempre permanezcan en nuestra memoria aquellos que hicieron un poco más grande esta cofradía, en Estandarte se hace una mención especial a aquellos amigos, hermanos o devotos que para la próxima Semana Santa podrán ver el discurrir de nuestra procesión desde un balcón especial en el cielo. Pepelu Ramos y Fran Cabello recuerdan en un “IN MEMORIAN” a José López, conocido por todos como Pepín, que por su papel protagonista en la fundación de nuestra banda de Cornetas y Tambores, siempre permanecerá en la historia de nuestra hermandad. Al igual que permanecerán las imágenes de tantos y tantos traslados que miles de andaluces pudieron ver desde sus hogares gracias a la labor que Luis Martínez, realizador de televisión, llevó a cabo desde 1999 cada Lunes Santo, ahora Sábado de Pasión, por la mañana.

Con todo esto espero -pues esa era mi misión- que hayan comprendido la importancia de esta revista que pronto podrán acariciar con sus manos. Estandarte es la prueba de que hay una institución viva, y en sus diferentes números se registra todo lo que ha pasado en y por esta cofradía desde el año 1986 en el que se publicó la primera revista. Personas, actos, historias, visitas, aniversarios, estrenos… todo está escondido entre sus páginas.

Estandarte es ese guiño a la realidad que muchos obvian: para que existan esos rezos, plegarias, lágrimas y sonrisas debe haber muchas horas de esfuerzo, trabajo y compromiso de muchas personas para que todo salga bien. Estandarte sale a la calle para hacer comprender que hay más Cautivo y Trinidad detrás de las imágenes. Hay una entidad conformada por muchas personas que se dejan el alma en ello, y que lógicamente pasa desapercibida por la sombra que con mucha razón nos hacen nuestros titulares, porque ellos deben ser los únicos protagonistas. Pero lo que me gustaría hacer entender es que el Cautivo y la Trinidad también es una cofradía. Y muchas veces hay que recordarlo en una hermandad en la que se ha pecado de querer mucho a los titulares y muy poco a la institución.

Ahora que todo queda reflejado para siempre en las redes sociales o en los portales de internet parecerá algo sin importancia, pero es un orgullo para esta cofradía que la institución tenga una huella escrita que anualmente refleje la historia de nuestra hermandad. Y esto último también debería ser motivo de orgullo para aquellos hermanos que conservan en una estantería todos estos números, porque tienen el privilegio de poder ver en las páginas la evolución de esta hermandad. Porque si de algo he sido consciente, y deseo que todos los seamos, es que Estandarte encierra mucho más que un montón de páginas blancas con fotos bonitas; hay que leerlo. Y por favor, sean solidarios con los ejemplares que se llevan a casa. De nada sirve tener varios para, al final, dejarlos abandonados en un rincón. Este año más que nunca, todos deberíamos tener un Estandarte que ojear cuando caiga la noche del cercano Lunes Santo, pues sumergirnos en la realidad de la cofradía quizás sea la única forma de diluir la tristeza de en una noche tan especial no estar junto a Ellos.

Muchas gracias y disfrútenla.

Departamento de comunicación de la cofradía del Cautivo y la Trinidad. Establece contacto directo con esta área a través de la dirección de correo electrónico comunicacion@cautivotrinidad.com o el número de teléfono 676 488 873.