José Manuel Llamas Fortes durante su homilía en la 'Misa al Alba' de 2020

A través de los canales de comunicación de la hermandad, compartimos el mensaje remitido por el director espiritual del Cautivo y la Trinidad José Manuel Llamas Fortes con motivo de la Pascua de Resurrección

Ayer le daba vueltas a lo que significa este tiempo de Pascua tan extraño que vamos a vivir. Porque si la Cuaresma, cuarenta días de penitencia y de conversión, es algo más “soportable” para un cristiano en el confinamiento, la Pascua, cincuenta jornadas que suponen alegría y celebración, puede resultar todavía más dura.

No cabe duda de que ha sido la Semana Santa más rara de nuestras vidas, sobre todo para los que vivís con profundidad vuestro ser cofrade y/o la participación alegre en los Santos Oficios, en los que os hemos tenido especialmente presentes a todos a pesar de tener que celebrarlos nosotros dos solos [párroco y vicario parroquial]. Anoche, en la Vigilia Pascual, faltaba todo menos lo esencial: el Señor. Pero no había fuego, no había velas, no había coro, no había Pregonero para la resurrección, no había quien tocara las campanas en el Gloria, no había lectores ni salmistas, no había nadie allí presente para renovar el bautismo excepto nosotros dos… Sin embargo, de algún modo todos estabais allí. La comunión que nos ofrece el Señor con su muerte y resurrección lo hace posible: el espacio-tiempo es relativo, porque Él es el Señor.

Por eso, en esta Pascua me parece que podemos unirnos especialmente a los sentimientos de María Magdalena. Su búsqueda, camino del sepulcro, también es la nuestra. Los pequeños sepulcros confinados en lo oscuro de nuestros corazones, que son los que desdibujan entre nieblas la esperanza, deben encontrarse con el Sepulcro vacío. El Señor nos dijo que es el Camino, la Verdad y la Vida. Y resulta que hoy nos lo muestra de un modo nuevo:

  • En esa piedra echada abajo recobra sentido cada uno de los pasos que nos ha ofrecido el Señor en su camino por Galilea y Judea: cada una de sus palabras, de sus sentimientos, de sus actitudes, de sus acciones deja de ser un recuerdo de tiempos mejores, y tiene vida y se hace presente en mi hoy, porque el Camino es Él;
  • En medio de tantas mentiras envueltas en ombligos del tamaño de paelleras que estamos viendo estas jornadas, Él es la Verdad que nos va a ayudar a servir a los últimos siguiendo sus pasos;
  • Él es la Vida que nos impulsa a dar vida a nuestro alrededor, en lo pequeño del día a día de nuestras casas, nunca mejor dicho.
  • Él es el Alba que rompe y estalla en los pozos más tenebrosos de nuestra alma, si la dejamos entrar.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

José Manuel Llamas Fortes

Director espiritual de la hermandad

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