"La Iglesia os quiere, sentiros parte de Ella" | Papa Francisco, a los cofrades.

Carta de nuestro hermano mayor a los participantes en la estación de penitencia de 2017

Queridos hermanos:

Se aproxima ya un nuevo Lunes Santo, cuando volveremos a salir a las calles de Málaga para dar público testimonio de que somos cristianos, seguidores de Jesús Cautivo y devotos de la Virgen de la Trinidad. Ellos son los que nos hacen ser cofrades, por Ellos nos hacemos llamar hermanos y por Ellos y por nosotros mismos tenemos que esforzarnos por demostrarlo cada día. Acariciamos ya la línea de meta, el objetivo que nos propusimos desde la última Semana Santa, de volver a salir en procesión. No ha sido fácil, todo lo contrario. Pero nos hemos ayudado unos a otros.

Cuando alguien ha flaqueado, siempre ha encontrado un apoyo sólido a su lado. Eso es hermandad. Y es ahora, cuando los nervios afloran, cuando la emoción invade nuestro ser nazareno, cuando tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos debajo del capirote o del varal una vez que se abran las puertas que nos conduzcan a la gloria de nuestra estación por las calles de Málaga.

Quiero agradeceros vuestro compromiso y fidelidad y vuestro servicio siempre que el Cautivo y la Trinidad os convocan. Ahora tenemos que estar a la altura de lo que Ellos nos piden, siendo coherentes con el mensaje del Evangelio que transmitimos a quienes nos esperan en las aceras o nos ven a través de los medios de comunicación.

Permitidme que os recuerde que salimos en procesión para hacer penitencia. Pasamos calor o frío, sufrimos cansancio, resistencia, dolor, incomodidad prolongada... Nuestra salida no debe quedarse en una mera puesta en escena, en una costumbre a perpetuar por la tradición o en un alarde de fuerza. Debe ir acompañada de un verdadero sentido de conversión, del que todos nos vamos a enriquecer. Por eso os pedimos actitud, seriedad y silencio, espíritu de entrega y de sacrificio, seguimiento de las normas, respeto a la túnica que os revestís porque con ella os revestís de Cristo y de María, que aprovechéis para ir revisando vuestra propia vida, así como fidelidad a las Reglas de la hermandad. Olvidando vuestro hambre, vuestra sed y otras necesidades, pero sin olvidar nunca que después de la Pasión y Muerte del Cautivo llega su Resurrección y su victoria definitiva. Por eso nuestra felicidad también se ha de notar bajo la tela del capirote; o en el esfuerzo cuando el aluminio hace mella en el hombro; o tras el pentagrama. Y para eso, en el barrio de la Trinidad, somos únicos sabiendo disfrutar nuestra estación de penitencia como cofradía de nazarenos, como miembros de la Iglesia que se echa andar y que se sitúa a la vanguardia en la proclamación pública de la fe.

De nosotros, y solo de nosotros, hermanos, depende que nuestra procesión sea una verdadera expresión de religiosidad popular y de devoción madura a Jesús Cautivo y su Madre Coronada de la Trinidad. 

Que tengamos todos una buena estación de penitencia.