"La Iglesia os quiere, sentiros parte de Ella" | Papa Francisco, a los cofrades.

La Virgen de la Trinidad nos trae a nuestro Señor

Estamos inmersos en el Adviento, un periodo precioso para los cristianos que nos invita a recordar el pasado y nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro, con la esperanza puesta en la llegada al mundo del Redentor. Esta sociedad, empeñada en desacralizar las fiestas, habla de magia y espíritu de la Navidad como si ésta saliera del sombrero de copa de un prestidigitador o se tratara de un fantasma o ánima errante, o nos obliga a ser felices animándonos a que todos nuestros deseos se hagan realidad, al modo de Aladino y la lámpara maravillosa. Sin embargo, los cristianos, los cofrades, sabemos que la Navidad es mucho más que todos esos buenos propósitos, a veces huecos, todas las luces de colores y todos los anuncios de colonia. Porque María, la Virgen de la Trinidad, está a punto de alumbrar a un niño que se convertirá en la Luz del Mundo. Él es Jesús, el Cautivo, y en Él reside la auténtica importancia de las fiestas que vamos a celebrar. Es lo que realmente nos hace felices y es una alegría verdadera.

En nuestra hermandad así lo creemos y defendemos. Y durante los próximos días tendremos un completo programa de actividades para poder celebrar la Navidad también con la familia cofrade y de un modo solidario. Como ya sabéis se ha inaugurado el belén de la cofradía. Está instalado en el salón de tronos. Visítalo y trae un kilo de alimentos para atender las necesidades de las familias del barrio en riesgo de exclusión social y de las monjas clarisas que guardan clausura en el convento de la Trinidad.

La Navidad, y no navidades, que fue Él y solo uno el que nació y cuyo cumpleaños vamos a celebrar, supone también una oportunidad de reencontrarnos. Por eso, a través de la página web y los anuncios que se harán oportunamente en redes sociales  y otros medios de difusión 2.0, estaréis oportunamente informados y os invitaremos a participar en todas las acciones que desarrollaremos y que culminarán el 5 de enero con la llegada de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente a San Pablo para entregar los regalos a los niños que han sido apadrinados por los miembros de la junta de gobierno. Una iniciativa novedosa y que queremos ampliar y extender a otros hermanos en próximas ediciones.

En pocos días será Nochebuena y nos reuniremos en familia. Estarán todos y echaremos de menos a los que no, porque ya no pueden. Disfrutaremos con los niños, habrá reencuentros deseados, soportaremos al cuñado del Madrid y del Barça, es probable que suframos indigestión, brindaremos, cantaremos entre turrones y peladillas y seguramente los bombos de la lotería se nos habrán vuelto a resistir. Nos sentiremos afortunados por otras cosas, sin embargo. Como quiera que sea, consciente o inconscientemente, y aunque en parte pueda perder su sentido, lo que se conmemora es lo mismo y todos en el mismo momento. “Va a entrar el Señor, Él es el Rey de la Gloria” (Salmo 23). Y ahí precisamente reside la grandeza de la celebración. No todos saben apreciar la médula de las cosas. A eso se le llama fe. Y es gratis. Seamos felices porque la Virgen de la Trinidad nos trae a nuestro Señor. Que nuestro gozo sea puro y legítimo. Sintamos la Navidad siendo Navidad y anunciando la Navidad. ¡Feliz Navidad!

 

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